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HIDROLOGÍA El costo invisible
del agua en México
AÑO 33, NÚM. 205 / NOV - DIC 2025
(II parte de II)
Dr. David H. Sánchez Navarro y Dra. Carmen Julia Navarro Gómez
Universidad Autónoma de Chihuahua, Facultad de Ingeniería
AÑO 33, NÚM. 205 / NOV - DIC 2025
Brecha entre valory costo
La brecha entre el valor real del agua y lo que en realidad se paga
por ella está generando consecuencias profundas en México. En
las zonas áridas y del norte del país, los acuíferos se encuentran
cada vez más sobreexplotados: se extrae más agua de la que la
naturaleza es capaz de recargar.
A esta presión se suma la contaminación crónica de ríos y arroyos,
convertidos en receptores de aguas negras o tratadas sin cumplir
con la normativa. El resultado es la pérdida de ecosistemas y de lo
que antes eran caudales perennes, como los ríos Sacramento o
ChuvíscarenChihuahua, que hoycarecen de un caudal ecológico.
Las implicaciones sociales y económicas son evidentes. En comu-
nidades rurales y periurbanas, el servicio suele garantizarse me-
diante pipas gratuitas que apenas cubren necesidades básicas,
pero resulta inviable ofrecer un suministro continuo y de calidad
debido a los altos costos (ANEAS, 2008). En contraste, sectores
agrícolas de gran escala reciben subsidios que les permiten dis-
ponerde grandesvolúmenes de agua a bajo costo, lo que refuerza
desigualdades y genera tensiones en el acceso al recurso.
A nivel fiscal, los gobiernos estatales recaudan en promedio 603
pesos per cápita por suministro de agua potable, pero con grandes
disparidades: mientras Baja California alcanza 1763 pesos, Oaxaca
apenas recauda 70 (IMCO, 2023). Este desequilibrio refleja no
solo diferencias económicas entre regiones, sino también la falta
de criterios claros y de transparencia en el diseño de tarifas. En
muchos estados, lo que se recauda es insuficiente frente a lo que
se gasta en mantenimiento y expansión de infraestructura, como
ocurre enJalisco, Guanajuato, Chihuahua o Tamaulipas.
La política de subsidios también profundiza la brecha. Aunque
tienen como propósito garantizar el acceso a los sectores más
vulnerables, en la práctica gran parte de los apoyos terminan
beneficiando a los grandes usuarios, especialmente en el sector
agropecuario. Este sector concentra 76 % del agua concesionada
y, a diferencia de otros, no paga derechos por el agua extraída ni el
bombeo, además de recibir un subsidio eléctrico anual estimado
en 17.3 mil millones de pesos (Barkin, 2012). El resultado es un uso
poco eficientey, en muchos casos, la extracción devolúmenes su-
periores a los concesionados, lo que acelera la sobreexplotación
de acuíferos.
Una alternativa que se ha planteado es la implementación de tari-
fas progresivas para los grandes usuarios agrícolas, donde el costo
aumente conforme al volumen consumido. Este esquema permi-
tiría recaudar fondos para fortalecer a los organismos operadores
y al mismo tiempo fomentaría un uso más racional del recurso.
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