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20 TECNOLOGÍAS DE LA CONSTRUCCIÓN
El octavo desperdicio Edwards Deming, uno de los padres de la gestión moderna, lo
Lean: el desperdicio del decía con claridad: “Un mal sistema siempre vencerá a una
talento buena persona”. Esta frase, tan simple y tan dura, nos recuer-
da que no basta con el talento, la motivación o la experiencia. Si
el sistema en el que trabajan está lleno de trabas, inconsisten-
cias y contradicciones, esas cualidades terminarán aplastadas.
Arq. Samuel Villa Márquez Imagina a un residente de obra lleno de energía que quiere
Lean Construction Institute hacer bien su trabajo, pero se enfrenta a errores de ingeniería,
materiales que no llegan a tiempo y jefes que cambian de prio-
Todos hemos escuchado alguna vez que: “La gente es lo más ridades cada semana. Poco importa su buena actitud: el siste-
importante en una organización”. Un cliché. Sin embargo, la ma lo arrastra hacia el error, el retraso y la frustración. O piensa
realidad cotidiana demuestra lo contrario, se desperdicia el en una ingeniera que tiene ideas para mejorar un proceso, pero
talento de las personas por causa de sistemas mal diseña- nunca encuentra un espacio para proponerlas porque la cultu-
dos o mal implementados. Esto no es un detalle menor, es ra castiga la crítica. Su talento se desperdicia, no porque ella no
quizás el desperdicio Lean más grave, porque cuando no de- lo tenga, sino porque el sistema no se lo permite.
jamos que la gente aporte, también perdemos la posibilidad
de mejorar todo lo demás. Muchas veces ni lo notamos. Estamos tan acostumbrados a
“apagar fuegos” que creemos que así son las cosas. Pero no
lo son. Y aquí entra en juego el pensamiento Lean, con algu-
nos principios sencillos que, bien aplicados, pueden cambiar
radicalmente esta realidad.
El primero dice: “El proceso correcto conduce a los resulta-
dos correctos”. En otras palabras, si queremos buenos re-
sultados no basta con exigir más esfuerzo o tratar de motivar
al equipo cuando le pedimos “echarle ganas”; antes de eso
hay que asegurarnos que tenemos procesos que permiten
trabajar con claridad, sin ambigüedades ni obstáculos inne-
cesarios. El talento humano se multiplica cuando el camino
está despejado.
El segundo principio es el de: “Automatización o selección
adecuada de herramientas”. Aquí no hablamos de robots fu-
turistas o inteligencia artificial (todavía), sino de algo más sim-
ple, debemos elegir las herramientas que realmente ayuden
en lugar de complicar la vida. A veces pensamos que “más
tecnología” es sinónimo de progreso, pero la tecnología mal
elegida puede ser otra fuente de desperdicio. La clave está en
que cada herramienta sirva para simplificar el proceso, mejo-
rar el resultado y hacer mejor la vida de las personas, si uno
de estos tres no se cumple quizá es momento de pensar en
otra herramienta.
El tercer principio es el “gemba”, que significa algo tan obvio
que a menudo olvidamos: ir a ver con nuestros propios ojos
lo que ocurre en el lugar donde se crea valor. Un líder que se
queda en su oficina revisando reportes puede creer que todo
está bajo control, pero en realidad desconoce la cantidad de
talento desperdiciado.
Otro de los principios de Lean Construction que señala
Koskela es: “Mejorar el todo antes que las partes”. Aquí
suele aparecer una de las trampas más comunes, optimizar
pequeñas áreas sin considerar el sistema completo. Cada
equipo intenta destacar en lo suyo, aunque esa “eficiencia
local” termine generando fricciones, sobrecostos o retrasos

