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¿Por qué es el “enemigo silencioso”?
· Latencia prolongada: los síntomas
pueden tardar más de 20 años en mani-
festarse visiblemente, cuando la reac-
ción ya está avanzada.
· Degradación desde el interior: el daño
comienza en el núcleo del concreto, le-
jos de la vista. Para cuando aparecen
fisuras en forma de mapa o “piel de
cocodrilo” en la superficie, la estructu-
ra interna ya puede estar gravemente
comprometida.
· Confusión con otros daños: su ma-
nifestación (fisuración, exudaciones
blanquecinas de gel) suele confundirse
fácilmente con otros problemas como
ciclos de congelamiento-deshielo, co-
rrosión del acero de refuerzo o ataque
por sulfatos.
· Progresión imparable: una vez inicia-
da, es muy difícil de detener, ya que
depende de factores intrínsecos de los
materiales utilizados y de la humedad
ambiental.
Consecuencias en la infraestructura
· Pérdida de resistencia: la microfisu-
ración interna reduce la capacidad de
carga y por consiguiente la vida útil de
cualquier estructura de concreto.
· Disminución de durabilidad: las fisu-
ras permiten el acceso a otros agentes
agresivos como iones cloruro, agua y
dióxido de carbono, acelerando así la
corrosión del acero y el deterioro del
concreto.
· Altos costos de reparación: la
reparación suele ser compleja y
costosa, incluso puede llegar a requerir
el reemplazo completo de elementos
estructurales.
¿Cómo se puede prevenir y mitigar su efecto?
La clave es controlar o eliminar uno de los fac-
tores que la favorecen durante la fase de dise-
ño y dosificación:
· Selección de agregados: utilizar agre-
gados probados como no reactivos me-
diante ensayos normalizados (ASTM
C1260, ASTM C1293).
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