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16 ESPACIO D-PORTIVO Pese a que en Chihuahua existen
originalmente cuatro grupos indígenas:
Recibe Premio tarahumaras (rarámuris), tepehuanes del
norte (ódamis), pimas (o’ob) y guarijíos
LOulcmhaedcoar (warijós), únicamente se tiene registro
de que la comunidad rarámuri cuenta
tras 26 años con juegos propios como la carrera
de trabajos de de bola para hombres, la carrera de
arihueta exclusiva para mujeres, la lucha
preservación tarahumara y juegos de destreza mental
como caracol, chilillo, nakiburi, cuatro de
tradicional teja, el quince, entre otros.
“Muchos de estos juegos tienen registros
L Por: Eva Ayala desde el siglo XIX; incluso existen piedras
a inclusión y la visibilización de la grabadas en Guadalupe y Calvo que docu-
riqueza multicultural de los chi- mentan estas prácticas, y nuestra labor es
huahuenses invade cada vez más que no se pierdan”, comentó Juan de Dios.
los escenarios deportivos a nivel Para las comunidades indígenas, el de-
mundial, con figuras como Lorena porte no es solo una competencia, es una
Ramírez y José Chacarito, entre otros; sin em- expresión cultural profunda donde se re-
bargo, el rescate de los juegos autóctonos y tra- presenta el bien y el mal. “Para ellos no se
dicionales ha sido un trabajo lleno de aprendizaje, trata de ganar, sino de representar ese
respeto y gran valor que durante años ha impul- equilibrio entre ambas fuerzas. Eso refleja
sado el profesor Juan de Dios Quiñónez. lo arraigada que está su tradición y cómo
Con una trayectoria de más de 26 años, fue ga-
lardonado con el Premio Luchador Olmeca 2025,
el cual consideró una recompensa no esperada,
pero sumamente valiosa y emotiva, respaldada
por años de trabajo con grupos y comunidades
indígenas del estado de Chihuahua.
Con 72 años de edad, Juan de Dios Quiñónez se
ha desempeñado como jugador de fútbol profe-
sional, jugador de rebote con pelota dura, entre-
nador de básquetbol, boxeo y fútbol. Asimismo,
hace 26 años fue uno de los fundadores de la
Asociación Estatal de Juegos y Deportes Autóc-
tonos y Tradicionales del Estado de Chihuahua,
organismo con el que ha impulsado acciones de
preservación con grupos de todas las edades en
comunidades de la Sierra Tarahumara, promo-
viendo prácticas, ferias y asistencia a torneos
nacionales indígenas autóctonos.
“Mi primer acercamiento fue a partir de un even-
to nacional, donde nos vinculamos con la Fede-
ración Mexicana de Juegos y Deportes Autóc-
tonos y asociaciones de otros estados. En 1997
asistimos a nuestro primer evento nacional con
30 indígenas de Chihuahua, donde obtuvimos el
primer lugar al ser la única asociación que pre-
sentó una gran diversidad de juegos”.

