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Arq. Eduardo Souza  ¿Es la madera una buena opción

ArchDaily

                    para enfrentar terremotos?

SustentabilidadPara algunos, puede resultar aterrador pensar que habitamos
             una esfera que orbita el Sol, cuyo núcleo tiene temperaturas
             de hasta 6000° C y que todas las actividades humanas se
             ubican en la corteza terrestre, la capa de menor espesor
             ubicada sobre distintas placas tectónicas. Estas placas flotan
 sobre la astenósfera, y en ocasiones chocan provocando terremotos.
 Como podemos ver en este mapa interactivo, los terremotos son
 mucho más frecuentes de lo que imaginamos, ocurriendo decenas
 de ellos diariamente en todo el mundo, aunque muchos pasen
 desapercibidos. Sin embargo, algunos de ellos son extremadamente
 potentes, y cuando ocurren cerca de áreas urbanas, son una de las
 fuerzas más destructivas en la Tierra, causando muerte y daño al
 entorno construido.

 Con el avance de las investigaciones, pruebas y experimentos en
 ingeniería, los países y regiones con actividades tectónicas ya cuentan
 con el conocimiento para reducir el peligro de muerte y los daños
 ocasionados. Algunas soluciones y materiales funcionan mejor en caso
 de terremoto. La madera es uno de ellos.

 Un terremoto emite ondas de choque a intervalos cortos y rápidos,
 como una carga horizontal extremadamente severa. Los edificios
 generalmente soportan bien las cargas verticales (tanto permanentes
 como accidentales, como la gravedad, el peso propio y otras cargas
 incluidas). En el caso de un terremoto, las fuerzas laterales transmitidas
 por sus ondas hacen vibrar toda la estructura, lo que puede provocar
 desde daños superficiales hasta el colapso total de la estructura.

 En las regiones donde existe actividad sísmica, se utilizan cimientos
 flexibles, contrapesos e incluso péndulos en edificios altos para tratar
 de evitar o contrabalancear la estructura mientras se balancea. Pero
 además de los refuerzos estructurales, los materiales que componen
 el edificio jugarán un papel clave en un evento sísmico excepcional.
 La madera como material estructural funciona particularmente bien
 en el caso de los terremotos, ya que presenta una alta ductilidad. Esto
 significa que es un material que soporta una gran deformación antes
 de fracturarse. Es decir, se dobla antes de romperse. Basta pensar
 en el comportamiento de un árbol en una tormenta de viento. Esto
 ocurre porque la madera está compuesta de celdas largas, delgadas y

           fuertes, y la forma alargada de las paredes de las celdas le da a
           la madera su resistencia estructural. Los productos de madera
           pueden soportar cargas muy elevadas, especialmente cuando
           se ejercen fuerzas de compresión y tensión paralelas a las fibras
           de madera.

           Además, la madera es un material ligero y esto influye positiva-
           mente. Cuanta menos masa tenga el edificio, menos fuerza de
           inercia se creará con las ondas sísmicas. Cristiano Loss, profe-
           sor asistente de ingeniería de la madera en la Universidad de
           Columbia Británica, se especializa en la resistencia de sistemas
           y estructuras de madera de alto rendimiento contra terremo-
           tos. Involucrado en pruebas experimentales de ensamblajes
           de madera, señala los beneficios inherentes de estos sistemas.
           “Una de las cosas que hace que la madera sea más resistente es
           su ligereza. Se podría pensar que esto es una desventaja, pero en
           realidad es una gran ventaja”, explica. “La madera es cinco veces
           más ligera que el hormigón, lo que reduce considerablemente las

  10 fuerzas sísmicas en un edificio”.
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