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AÑO 34, NÚM. 207 MAR-ABR 2026 DESARROLLO SUSTENTABLE Un desierto en la era digital
Tecnología a A ctualmente utilizamos con frecuencia apli-
costo del agua: caciones de inteligencia artificial o alma-
cenamos fotografías y videos en la nube,
los riesgos pocas veces pensando en lo que ocurre
ambientales de del otro lado de la pantalla. Detrás de cada
instalar centros búsqueda, cada correo, cada consulta de saldo en una
cuenta bancaria y cada película que consumimos por
de datos en medio de un servicio de streaming, existe una infraes-
el estado de tructura física enorme “Los Centros de Datos”. Estos
complejos, repletos de miles de servidores (equipos
Chihuahua de cómputo de alto rendimiento y gasto energético)
funcionando las 24 horas del día, son el motor invisible
M.I. David Maloof de nuestra vida digital. Y están creciendo a un ritmo
Flores y vertiginoso.
M.A. Maritza Flores En México, y particularmente en el norte del país,
Diaz de León los centros de datos han comenzado a proliferar
Universidad como una consecuencia directa del auge de la
inteligencia artificial y los servicios en la nube. El estado
Autónoma de de Chihuahua, una de las regiones más áridas del
Chihuahua, continente americano, no ha sido la excepción a este
Facultad de fenómeno. Sin embargo, la pregunta que pocos se
Ingeniería hacen es: ¿Puede un desierto soportar el peso de un
mundo digital?
M.I. Javier González
Cantú Chihuahua: una tierra que ya tiene sed
Colegio de Chihuahua es la entidad más extensa de México y en-
Ingenieros Civiles frenta una crisis de escasez hídrica crítica. De sus 61
acuíferos, 28 presentan un déficit severo, lo que sig-
de Chihuahua, nifica que el volumen de agua extraído anualmente
Chih., A. C. supera por mucho su capacidad de recarga natural. La
CICDECH, precipitación media apenas alcanza los 400 milímetros
anuales, y las proyecciones climáticas son desalenta-
AÑO 34, NÚM. 207 / doras (Comisión Nacional del Agua, 2023).
MAR-ABR 2026
En este contexto de escasez, la agricultura ya compite
24 con las necesidades urbanas por el agua del río Bravo
y los acuíferos subterráneos. Añadir a esta ecuación la
demanda de la industria digital supone, en palabras
llanas, agravar una crisis que ya existe.
Los servidores digitales también beben agua
Podría parecer que los centros de datos son solo edi-
ficios llenos de computadoras. Pero su operación
requiere de grandes cantidades de agua para enfria-
miento. Los servidores generan calor constantemente,
y la forma más eficiente y económica de disipar
ese calor sigue siendo la evaporación del agua. Un
centro de datos de tamaño mediano puede consumir
hasta 110 millones de galones anuales de agua
mediante este proceso, equivalente al consumo de
mil hogares durante un año (Yañez Barnuevo, 2025).
En zonas desérticas, donde la evaporación atmosférica
es más intensa, hasta el 80 % de esa agua se pierde
definitivamente y no retorna al ciclo hidrológico local
(Bakar Siddik, Shehabi, & Marston, 2021).
Pero el consumo no termina ahí. Existe también una
“huella hídrica oculta”. La generación de electricidad es
una actividad que consume recursos hídricos, varian-
do significativamente según la tecnología empleada.
De acuerdo con estudios de intensidad hídrica, las
plantas termoeléctricas que operan con sistemas de

